Este fin de semana he tenido la suerte de visitar algunos lugares con encanto de la comarca de Calatayud, desde las ruinas romanas de Bílbilis, hasta entornos naturales, como la desembocadura del flaco Ribota. Aunque mi atención se la ha llevado esos enormes bunkers excavados en la roca cerca de Embid, donde durante años se guardaron indecentes cantidades de bombas y municiones. La historia popular no coincide y algunos dicen que son de los años 50 y otros, de antes de la Guerra Civil. A mi me parecieron bastante recientes. Pero no hay ningún objeto que determine la fecha, y las escasas pruebas se resumen a unas alcantarilla donde reza “Servicio de obras, 42 región aérea”. Poco a poco se han ido llevando hasta estas tapas y ahora solo quedan los impresionantes bunkers de unos 700 metros de largo, 20 de ancho y unos 13 de alto, en forma de dársena aérea. El silencio y la humedad de su interior no invitan a quedarse, pero si te adentras en sus profundidades puedes encontrar hasta un SEAT 124 calcinado, que seguramente esté buscado todavía por su dueño.
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El Barranco de la Bartolina es otro lugar que no aparece en ninguna guía turística, no es conocido precisamente por su geomorfología, sino por su historia que está manchada de sangre. Con el golpe de estado de 1936 y al quedar la comarca de Calatayud bajo el control de los fascistas sublevados, las personas que habían participado en las instituciones democráticas republicanas (ratones) y consideradas de izquierdas (ratoncillos) fueron a parar a este sitio, y así Calatayud quedó limpia de ratones y ratoncillos.
Y que jodida es la historia, después de bañar de sangre este lugar, se utilizó de vertedero municipal durante muchos años. Finalmente se removió la tierra y se tapó . Tras la desaparición del vertedero se inauguró un puticlub, lugar obligado para dejar el coche y poder visitar el barranco. Da que pensar, y parece que la anónima tumba de tantas personas inocentes se merezca un castigo eterno con el vertedero y en la actualidad con el club.
La memoria oral habla de miles de fusilados, de batidas organizadas como si fueran cacerías, y más hechos atroces. El paseo por este seco paraje fue corto, preocupados de alguna manera por haber aparcado en el local de alterne. En poco tiempo aparecieron 3 proyectiles de bala, lo que indica que debió de haber abundantes disparos. Dicen que hubo familias enteras que vivieron de fundir el plomo de las balas que encontraban, lo que nos puede dar una idea de lo que pasó por aquí.
Pondría de moraleja que nuestra historia, consiste en eso, en matar, sepultar, y olvidar para que las putas, y los chulos se puedan hacer casas, pero podría ofender a todas esas mujeres que no las ha quedado más remedio que ejercer la prostitución.
El Barranco de la Bartolina es otro lugar que no aparece en ninguna guía turística, no es conocido precisamente por su geomorfología, sino por su historia que está manchada de sangre. Con el golpe de estado de 1936 y al quedar la comarca de Calatayud bajo el control de los fascistas sublevados, las personas que habían participado en las instituciones democráticas republicanas (ratones) y consideradas de izquierdas (ratoncillos) fueron a parar a este sitio, y así Calatayud quedó limpia de ratones y ratoncillos.
Y que jodida es la historia, después de bañar de sangre este lugar, se utilizó de vertedero municipal durante muchos años. Finalmente se removió la tierra y se tapó . Tras la desaparición del vertedero se inauguró un puticlub, lugar obligado para dejar el coche y poder visitar el barranco. Da que pensar, y parece que la anónima tumba de tantas personas inocentes se merezca un castigo eterno con el vertedero y en la actualidad con el club.
La memoria oral habla de miles de fusilados, de batidas organizadas como si fueran cacerías, y más hechos atroces. El paseo por este seco paraje fue corto, preocupados de alguna manera por haber aparcado en el local de alterne. En poco tiempo aparecieron 3 proyectiles de bala, lo que indica que debió de haber abundantes disparos. Dicen que hubo familias enteras que vivieron de fundir el plomo de las balas que encontraban, lo que nos puede dar una idea de lo que pasó por aquí.
Pondría de moraleja que nuestra historia, consiste en eso, en matar, sepultar, y olvidar para que las putas, y los chulos se puedan hacer casas, pero podría ofender a todas esas mujeres que no las ha quedado más remedio que ejercer la prostitución.
3 comentarios:
Vaya, esta entrada te ha salido del alma ¿eh?.... En todo caso, estoy completamente de acuerdo contigo.
debe ser el cambio del verano al otoño que nos hace más sensibles, aun así ir por allí obliga a quejarse de la situación.
¡ Hay la gente de Calatayud! solo tienes que ver lo que ha durado el alcalde del PP, que casi había que montar otra guerra para echarlo.
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